Política monetaria agresiva

El Banco Central Europeo opta por una política monetaria agresiva, utilizando un paquete de medidas expansivas ante las adversas condiciones del mercado. No obstante, ya le queda poco margen de maniobra: la política monetaria necesita un complemento de la fiscal y de oferta agregada. Por su parte, en el mercado del crudo, lo político afecta a lo económico y la incertidumbre no apunta a nuevos acuerdos para regular la producción.

El Banco Central Europeo se decanta por una política monetaria expansiva, utilizando una variedad de estímulos con los que tratar de apoyar al crecimiento económico. Desde los ortodoxos, bajando tipos al 0% hasta la compra de deuda corporativa (bonos emitidos por empresas no financieras que estén denominados en euros, que tengan grado de inversión y no estén controlas por un grupo bancario), ampliando el programa de compras mensuales hasta los 80.000 millones, rebajando la tasa sobre depósitos hasta el -0,4%, diez puntos básicos menos y lanzando cuatro nuevas megasubastas de liquidez (el programa TLTRO II). Con el paquete de medidas, el BCE pretende compensar a la banca con las inyecciones monetarias por el hecho de unos tipos de interés que ha recortado márgenes hasta niveles poco sostenibles. Sin embargo, para que la política monetaria funcione, es necesario que las políticas fiscales y de reestructuración deben ayudar para que las medidas tomadas por el BCE logren un funcionamiento óptimo. Y mientras, el Banco de Inglaterra prepara medidas ante un posible “Brexit” (salida del Reino Unido de la Unión Europea): está ultimando un plan de contingencia ante el previsible y dramático impacto en los mercados financieros de la salida. Ha decidido incrementar por su parte sus reservas en un plan paralelo de estabilización de la libra esterlina, ante los temores a una fuerte depreciación “post-Brexit·, que podría poner la divisa británica casi en paridad con el euro.

Por su parte, el mercado de crudo no despega: la situación política, por el momento, siguen días complicados. Uno de los socios más importantes de la OPEP, Irán, no está dispuesto a entrar en negociaciones conforme al pasado acuerdo entre Arabia Saudí, Venezuela y Catar, que pertenecen al cartel y Rusia, que no forma parte, para congelar la producción.. El petróleo del mar del Norte, de referencia en Europa, terminó la jornada en el International Exchange Futures (ICE) con un retroceso de 0,80 dólares respecto a la última negociación, cuando acabó en 40,95 dólares.

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