Luz y sombras para Europa

Grecia sigue preocupando, mientras Italia comienza a dar esperanzas de recuperación… ¿Habrá una nueva quantitative easing del Banco Central Europeo? Igual a finales del presente año… aunque su capacidad es limitada a pesar de que se mantienen las diferencias entre los países de la eurozona. Y, China, sigue alargando su sombra: esta vez le toca el turno al mercado de diamantes.

Grecia vuelve a levantar alarmas en la Unión Europea. Y es que solo ha aprobado hasta ahora un tercio de las 48 medidas prometidas en el último paquete de rescate y ha provocado renovada preocupación en la Troika. Aunque en los acuerdos se especificaba que la economía helena debía cumplir en otoño sin especificar calendario, la expectativa es que estuviera todo avanzado a mitad de octubre y que es importante la visita de las instituciones a Atenas. Por su parte, Italia es la cara de la moneda: resurge desde un PIB estancado desde finales de 2011, con una tasa de paro elevada y creciente, y una deuda publica disparada (132% sobre el PIB). De entre las medidas que apoyan la lenta recuperación de la economía italiana, destacan reformas laborales aprobadas por el Gobierno italiano para luchar contra la dualidad de su mercado laboral y mejorar la productividad del factor trabajo.

A pesar de todo, las diferencias en el seno de la Unión Europa persisten: irlandeses, griegos y españoles perdieron mayor riqueza personal que los de cualquier otro país de la Eurozona a raíz de la crisis financiera, mientras que los alemanes y holandeses fueron los que más ganaron.

En esta tesitura, ya hay voces que se inclinan por un nuevo quantitative easing del Banco Central Europeo. En su reunión de septiembre la máxima institución monetaria dejó la puerta abierta a la posibilidad de ampliar el programa de estímulos tras rebajar las previsiones de crecimiento e inflación en la Eurozona por el contagio de la crisis de los emergentes, con China a la cabeza, en las economías del Viejo Continente:

Y en las materias primas, China también llega: la caída en la demanda de materias primas en el mercado chino había impactado ya en casi todos los bienes que se intercambian en el mercado, desde el hierro al cobre. Y ahora le ha llegado su turno al diamante. Los precios han caído desde sus máximos de mediados de 2014 en casi más de un 50%.

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