Los mercados de materias primas | José Ramón Sánchez

Los mercados de materias primas

En las materias primas, la plata cobra protagonismo. Se deja más de un 12 % en los que va de año. ¿Momento de comprar? Mientras, el petróleo americano no deja de incrementar su presencia en los mercados. Otro elemento bajista… como las expectativas inflacionistas de Japón que ha vuelto a retrasar su objetivo del 2 %, hasta 2019, mientras en Europa el BCE ya está planteándose reducir estímulos de su compra de bonos.

En los mercados de materias primas:

1) La plata, a diferencia del oro, no es exclusivamente un valor refugio. La volatilidad viene también acompañada de otros elementos como el tener un componente industrial. Precisamente la debilidad del sector, la mayor rentabilidad que ofrecen los bonos gubernamentales y el apetito que sigue generando la renta variable, pudieran estar detrás del ataque de los bajistas.

2) Y el petróleo estadunidense que no deja de dar sus resultados. El bombeo de petróleo en la Cuenca Pérmica se ha mantenido en crecimiento continuo durante los últimos años, a pesar de que los precios del petróleo cayeron por debajo de los 30 dólares el barril. Aunque depende de cada formación, el punto de equilibrio en dicha región está entre los 33 y 39 dólares el barril. En la actualidad, el barril de crudo se mueve entre los 45 y 50 dólares.

Por su parte, Japón aplaza su meta para lograr el 2 % de inflación hasta 2019, rebajando en dos décimas su pronóstico inflacionario para el ejercicio fiscal 2018 (que concluye en marzo de 2019) con respecto a su predicción de abril, y consideró que la subida media de precios se situará en torno al 1,5 %. Esto alejaría toda posibilidad de rebasar en el mencionado ejercicio la cota del 2 %, cifra que sí se superaría en el año fiscal 2019, donde el BoJ prevé un encarecimiento de los precios del 2,3 %.

El BCE quiere dejar la opción de reducción de su programa expansivo, podría hacer referencia a su disposición para incrementar el volumen o duración del programa de recompra de activos antes de anunciar en otoño cómo y cuándo comenzará a ir reduciendo las compras de bonos. En los últimos meses, sin embargo, el organismo ha encontrado serias dificultades a la hora de mantener el ritmo de las compras, una desaceleración que no le ha impedido superar esta simbólica cifra y situarse en los 100.338 millones de euros, prueba de que se está quedando sin deuda que comprar y de la retirada de estímulos debería estar cerca.

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