La ruta de la seda y Xiongan | José Ramón Sánchez

La ruta de la seda y Xiongan

China protagoniza el escenario: destaca la importancia de su sector privado y la necesidad de potenciar como centro económico de fuerza, la región de Xiongan a futuro, en un crecimiento esperado por encima del 6 % para este año. En Venezuela, se acumulan los problemas: ya está al borde del “default” (quiebra), mientras en Europa, disminuyen: bajan la deuda y el desempleo, lo que no influye en el ánimo de los consumidores, cuya confianza cae.

China destaca la importancia del sector privado en su crecimiento económico, que este año se dirige a superar su previsión de crecimiento de alrededor del 6,5 % en el primer trimestre, gracias en buena parte a la inversión y dinamismo de la iniciativa privada, lo cual ha redundado en la estabilidad de los precios y la creación de nuevos empleos, ya que en los últimos cinco años se han generado más de 65 millones nuevos puestos de trabajo.

En otro orden de cosas, el país persigue dos objetivos complementarios: ver renacer las antiguas “rutas de la seda” y crear una nueva zona económica, Xiongan, que buscará dar respiración al país y convertirse en una de las mayores regiones económicas del mundo. Se calcula que cuando las empresas estatales, universidades e instituciones de investigación se reubiquen allí, un total de 4,5 millones de personas que hoy viven en Pekín se mudarían allí y el área podría ver inversiones totales de hasta 2,4 billones de yuanes (unos 362.000 millones de dólares) en las próximas dos décadas.

Problemas para uno de los principales exportadores de crudo del mundo. Se acumulan los vencimientos de los bonos y crece la posibilidad de un “default”. Este viernes, el gigante estatal del petróleo, PDVSA, debe pagar 985 millones de dólares. Seis días más tarde, vencen 1,200 millones más. Mientras que la caída de los precios del petróleo profundizaba un colapso económico y desencadenaba una crisis humanitaria sin precedentes en la historia de la nación, el presidente Nicolás Maduro, al igual que su predecesor, se propuso cumplir con todos los pagos de bonos extranjeros; y dado que los rendimientos de los bonos han sido tan altos, los retornos han sido llamativos: más del 9 % anual en promedio en los últimos 20 años. Esta combinación ha sido tan contradictoria que incluso hizo que la deuda de la nación fuera bautizada como “bonos del hambre”.

En Europa, por su parte, noticias con tintes optimistas:

1) De un lado, la deuda pública de la zona euro baja al 89,1 % del PIB en el segundo trimestre y en comparación con el segundo trimestre de 2016, la deuda pública también cayó tanto en los países de la moneda única (del 90,8 % del PIB al 89,1 %) como en la Unión (del 83,8 % al 83,4 %).

2) La contratación en la zona del euro creció en octubre al ritmo más intenso en más de una década, debido a una mejora de los nuevos pedidos que se enmarca en la prolongación del sólido crecimiento que viene registrando la región.

3) Aun así, el índice de confianza de los consumidores en los diecinueve países que comparten la moneda única se sitúa en -1,0 puntos y en los Veintiocho permanece en -1,6 puntos, cayendo 1,2 puntos en octubre respecto a septiembre, mientras que se mantuvo estable en los Veintiocho.

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