El techo de la deuda

Políticas monetarias expansivas frente a las contractivas. En Estados Unidos habla Bernanke: hay síntomas de recuperación en los mercados puntales (laboral e inmobiliario) e insiste en que no hay prisa ni por retirar estímulos ni por subir tipos… cuando en el seno de la FED ya se plantean lo contrario. Pero el problema no es tanto del lado monetario (que parece ir por buen camino), sino el fiscal: el techo de deuda. En Europa por su parte, el BCE ya empieza a pensar en “americanizarse”. ¿Política monetaria a base de compra de bonos al estilo FED? No lo consideramos viable…y Alemania ya se opone a más inyecciones monetarias y a un adelanto de plazos para la Unión Bancaria.

 En Estados Unidos, la última comparecencia de Bernanke fue seguida con interés por cuanto que suponía confirmar rumores a favor o en contra de la continuidad de los planes de estímulo de la FED, tema este ya muy manido en las últimas semanas y en el cual los mercados siguen indecisos al respecto. El presidente de la Reserva Federal anunciaba que por el momento no urgía la necesidad de la retirada de inyección de la liquidez ya planteada (de nuevo recordamos, alrededor de 85.000 millones de dólares cada mes) en un entorno en el que se aprecian atisbos de cierta mejoría o, al menos, no empeoramiento de las principales variables económica. Las expectativas se mueven ahora entre diciembre del presente año o bien, esperar al relevo en la presidencia en enero de 2014 (Bernanke por Yellen) y prolongar las posibilidades por lo menos hasta la primera reunión de la FED del año, esto es, el 18 y 19 de marzo, máxime cuando la propia Yellen el pasado 14 de noviembre ratificó sus intenciones. Pensamos que esta será la alternativa que adoptará la FED siguiendo el principio americano de “Si está bien y funciona… ¿Por qué arreglarlo?” y de esta manera apreciar con mayor seguridad los resultados obtenidos de las “Quantitative Easing”. No obstante, dos cuestiones se mantienen en el aire y nos tememos que serán protagonistas para 2014. De un lado, la inflación que por el momento sigue por debajo del objetivo del 2% (anual). Por otro, el techo de la deuda, prorrogado su debate hasta febrero (otra de las razones por lo que estimamos que la FED retrasará su decisión sobre los estímulos) y que supuso el temido “shutdown” (quiebra o cierre) del Gobierno.

 En Europa, el Banco Central Europeo (BCE) sigue con sus problemas acerca del rumbo del sistema financiero y la necesidad de su aportación a la debilitada situación económica europea. Tras el intento de estimular el crecimiento con instrumentos ortodoxos orientados al mercado, es decir, la reciente bajada de tipos al mínimo histórico del 0,25%, plantea llevar a cabo alternativas desde la perspectiva más estructural, en definitiva, instrumentos directamente dirigidos a las instituciones oferentes del mercado. De un lado, el planteamiento de tipos negativos al sector bancario, en concreto, reducir la tasa de depósito para los bancos comerciales al -0,1% desde el 0% actual. Otra alternativa se mueve más en consonancia con Estados Unidos, por tanto, el lanzamiento de un programa de compra de activos por parte de las instituciones monetarias centrales, el BCE y el BoE (Banco de Inglaterra), pensamos que poco operativo dada la diferencia de tipos y márgenes en un entorno tan dispar como el europeo. El Ecofin trata de llegar a un consenso que permita ir poco a poco consolidando el sector bancario previo a otra cuestión latente, la consolidación fiscal.

 

 

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