El hallazgo de Repsol | José Ramón Sánchez

El hallazgo de Repsol

Un nuevo factor de oferta entra en escena en el mercado del crudo: la petrolera española Repsol halla un espectacular yacimiento en Estados Unidos en un ambiente de nueva crisis de sobreoferta. En otro mercado, el de deuda, las tensiones, persisten. Se espera corrección de tipos al alza. ¿Demasiada incertidumbre? Y, a pesar de la subida de tipos, el objetivo de la FED es otro: ha de reducir su abultado balance, consecuencia necesaria de la crisis.

En el mercado de crudo una noticia de cierto calado: Repsol ha realizado el mayor descubrimiento convencional de hidrocarburos que se haya logrado en los últimos 30 años en Estados Unidos, en concreto en Alaska, de aproximadamente 1.200 millones de barriles recuperables de crudo ligero, precisamente el tipo de crudo destinado al consumo final. El descubrimiento es, por lo tanto, el mayor logro de la petrolera desde el megacampo gasista venezolano de Perla, en octubre de 2009. Todo esto, en un ambiente en el que se perfilan nuevos problemas: Los datos que muestra la Agencia de la Energía dejan entrever que hasta 2019 las fuerzas entre oferta y demanda van a estar muy igualadas, pero durante algunos trimestres la oferta será superior. Además, la OPEP ha publicado su boletín mensual de marzo. En los datos de producción, Arabia Saudí ha comunicado que ha extraído más de 10 millones de barriles al día de media en febrero, lo que supone un incremento de 263.000 barriles al día. Aunque otros países como Qatar o Emiratos Árabes Unidos han recortado el bombeo, no ha sido suficiente para compensar el incremento de los saudíes. Brent y Texas siguen sin despegar claramente…

El exceso de deuda mundial hace prever cambios en las rentabilidades: La rentabilidad de los bonos del Tesoro a diez años, de referencia en las operaciones de todo el mundo, ha ido cayendo desde que la inflación quedó bajo control a principios de los años 80. Ahora que los mercados de valores apuntan a que el crecimiento y la inflación estarán garantizados durante la presidencia de Donald Trump, y que la FED se ha comprometido a aumentar los tipos por tercera vez en una década, no se descarta que el mercado alcista ha llegado a su fin y a partir de ahora los tipos comenzarán una subida incesante. Tanto el Banco Central de China como el Banco de Japón, que poseen grandes cantidades de deuda estadounidense, han empezado a venderla. Pero los riesgos políticos, como una victoria de un partido populista en las elecciones de este año en Alemania, Francia u Holanda podrían llevar a los inversores a buscar refugio en Estados Unidos…

Precisamente la expansión cuantitativa (QE) también es un problema: Aunque la FED ya no está comprando deuda, todavía gestiona una importante cartera de deuda y reinvierte los pagos de los cupones que recibe. Con un paquete que constó de tres rondas y una cuarta en forma de operación twist, donde la Reserva Federal vendió los bonos del Tesoro con vencimiento a medio plazo para comprar deuda a largo plazo, el balance del máximo organismo monetario se hinchó hasta los 4,5 billones de dólares.

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