El “Brexit” y la libra | José Ramón Sánchez

El “Brexit” y la libra

¿Un instrumento necesario para paliar los efectos británicos tras la salida de Europa? Otro instrumento monetario que, por el momento se mantiene es el que parte del Banco Central Europeo que aplaza a diciembre la decisión sobre la ampliación del programa de compra de deuda, aunque vigilará de cerca el objetivo de inflación a pesar de que es consciente de los efectos perniciosos que podría tener sobre la economía su actual política monetaria. Y en Japón el desempleo se sitúa en el 3% su mejor dato en 21 años, pero la economía doméstica sigue sin despegar claramente…

El “Brexit” sigue dando que hablar en el mercado: esta vez le toca a la libra esterlina. La incertidumbre generada ante las negociaciones del Reino Unido y la Unión Europea para su divorcio ha provocado que la divisa británica se haya hundido casi un 20% frente al euro desde los niveles anteriores al referéndum sobre el “Brexit”. Los movimientos de la libra dependerán de lo rápido que el Banco de Inglaterra tenga que seguir flexibilizando su política monetaria y también de los datos macroeconómicos. También una posible sobrevaloración y algunos puntos débiles en la economía británica, junto con la intuición de que la libra, posiblemente sea la vía de ajuste, la esperanza, para superar esos problemas, puesto que antes del “Brexit”, ya estaba cara en términos de valoración, así como en el tipo de cambio efectivo real.

En otro plano de la política monetaria, el Banco Central Europeo mantuvo los tipos de interés en el mínimo histórico del 0% y la duración del programa de compra de activos, aunque sigue firme en su compromiso por, en caso necesario, llevar la inflación hasta algo por debajo del 2%. El actual entorno de tipos bajos, que ha beneficiado a algunas economías como la española o la alemana (el PIB de la eurozona entre 2015 y 2018 sería un 1,5% inferior sin los estímulos del BCE.), desfavorecen en el plano microeconómico al sector financiero y bancario con lo cual es importante acometer reformas estructurales paralelas que reviertan la tendencia negativa observada en la productividad.

En Japón el paro volvió a caer en septiembre, hasta el 3%, su récord en 21 años situándose la tasa de desempleo en el 3,0% vs. 3,1% del mes precedente. Sin embargo, aparte de estos datos que muestran una evolución positiva del empleo, el indicador del gasto de los hogares japoneses, que volvió a caer en septiembre un 2,1 interanual en términos reales. Se trata del séptimo retroceso consecutivo del indicador, lo que manifiesta la persistente debilidad de la demanda interna, principal motor de la tercera economía mundial y la aparente incapacidad del Ejecutivo japonés para revertir esta tendencia.

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