División en el seno de la Unión Europea | José Ramón Sánchez

División en el seno de la Unión Europea

La necesidad de estímulos a la inflación que contribuya indirectamente al crecimiento precisa de medidas complementarias a las habituales para; por ejemplo, la tan urgente importancia de la reducción de la deuda…a la que debe contribuir el Banco Central Europeo… ¿No recuerda en algo a las medidas de estímulo de la FED, las conocidas como Quantitative Easing…? Y empiezan los problemas en algunas economías emergentes: Argentina advierte que no podrá pagar en Estados Unidos y crece el riesgo de “default” del país.

La deflación sigue preocupando en la Eurozona. A pesar de las recientes medidas del BCE de reducir los tipos de interés (los oficiales y los de las facilidades permanentes de depósito) y de inyectar 400.000 millones de liquidez a la banca, se precisa un paquete alternativo y de mayor calado. A tal fin, surgen propuestas diferentes considerando que las hasta ahora llevadas a cabo resultan insuficientes. Una posibilidad que se baraja se centra en un programa a gran escala de compra de activos, principalmente de bonos soberanos en función de la clave de capital del Banco con el objetivo de impulsar la confianza, mejorar los balances de empresas y hogares y estimular el crédito, lo cual podría tener un impacto significativo en la demanda y la inflación. El BCE revisará las nuevas compras de deuda de la banca en el test de estrés que tendrá lugar el próximo mes de octubre.

En cualquier caso, la división en el seno de la Unión Europea sigue vigente a propósito del camino a encauzar: mientras Alemania, España y la Comisión Europea han rechazado el Pacto de Estabilidad y Crecimiento para relajar la disciplina fiscal y consolidar la recuperación económica con el argumento de que las reglas actuales, ya prevén suficiente flexibilidad; Italia y Francia han reclamado que la UE dé prioridad al crecimiento y el empleo sobre la consolidación presupuestaria, aunque han aclarado que tampoco ellos quieren cambiar las reglas. Estos últimos defienden que la prioridad es el crecimiento y el empleo porque durante muchos años la UE ha puesto sobre la mesa otras prioridades como la consolidación fiscal o la unión bancaria. En definitiva, la credibilidad de las reglas debería verse reforzada con mecanismos de aplicación reforzados.

Por su parte, Argentina debe cancelar el 30 de junio el pago de deuda reestructurada en 2005 y 2008 por unos 900 millones de dólares que podrían ser embargados por la Justicia para hacer efectivo el pago de la sentencia contra el país en beneficio de dos fondos buitre, llamados así por el gobierno argentino porque compraron deuda caída a precios irrisorios y hoy reclaman pagos que le supondrían rentabilidades mayores a 1.000%. Así, el país caería en lo que se denomina default técnico. El país había propuesto reestructurar globalmente toda la deuda. Sin embargo, aunque los bonistas se mostraron de acuerdo, consideraron que no sería posible ese cambio, dado que la situación es extremadamente difícil, puesto que la deuda total podría ascender hasta los 15.000 millones de dólares.

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