¿Deberá el BCE mantener todavía el paquete de estímulos? | José Ramón Sánchez

¿Deberá el BCE mantener todavía el paquete de estímulos?

Algunas economías fuertes, como la alemana, ya presentan dudas al respecto, ya que la economía sigue fuerte y la creación de empleo se encuentra en máximos de nueve años… cuando la primera decisión internacional de la nueva administración Trump es la de retirarse del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP)… ¿Entrará, entonces, China? Más para el gigante asiático y segunda economía del mundo que, además, sigue creciendo: un 6,7% en 2016.

¿Deberán frenarse ya los estímulos en Europa? Alemania así lo cree… y es que la inflación de la zona euro repuntó el pasado diciembre al 1,1% en tasa interanual, si bien los precios de la energía, con el petróleo en el entorno de los 55 dólares por barril de Brent, fueron claves en esa alza del Índice de Precios de Consumo (IPC). La tasa de inflación subyacente fue del 0,9%. Recordemos que el pasado jueves 19 de febrero el BCE comentó que los estímulos están asegurados para todo 2017 y que no hubo ni una sola voz discrepante en la reunión. Reiteró que desde abril se reducirán las compras a 60.000 millones de euros desde los 80.000 millones actuales e incluso afirmó que están con el radar en marcha por si acaso es necesario ampliar el montante de nuevo.

En el ámbito del comercio internacional, Estados Unidos da carpetazo al Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) con la consiguiente reacción de algunos de sus once socios, especialmente Australia, Nueva Zelanda, Japón y Chile y dejando la puerta abierta a que China se incorpore a las discusiones sobre el futuro del citado pacto. Se trata de una ironía, ya que el objetivo inicial de Washington cuando apadrinó este tratado que se firmó en 2015 y que quería representar un 40%o de la economía mundial y un 85% del PIB global, era precisamente frenar la expansión económica del gigante asiático que podría consolidarse como único actor dominante en el comercio de Asia.

China creció un 6,7% en 2016, con respecto al año anterior, una cifra que se ajusta a las expectativas fijadas por las autoridades. Aunque supone la expansión más baja desde 1990, estos resultados son vistos como algo positivo después de un débil comienzo de año en el que la moneda y los mercados de valores chinos cayeron con fuerza y se extendieran los temores sobre un desplome de la segunda economía mundial. El país experimentó un crecimiento del 6,8% en el último trimestre del año, levemente mejor de lo esperado y una décima superior a los tres trimestres anteriores, cuando la economía creció un invariable 6,7%. Entre las causas de esta subida, un mayor gasto gubernamental y la concesión de créditos bancarios a un nivel récord, algo que ha generado preocupaciones sobre un aumento explosivo de la deuda.

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